2 Agosto 2026
2 . 054 . 114 lectores

OPINIÓN: Pinos y eucaliptos, los grandes aliados del fuego

FONDENEX

2 de Agosto de 2026

OPINIÓN: Pinos y eucaliptos, los grandes aliados del fuego

Incendio forestal en Las Hurdes / Archivo

 

Cuando arden miles de hectáreas en España, alguien tiene que ser culpable, y por supuesto, la responsabilidad se desvía hacia quien haga falta, eso sí, lejos de quien no la asume.

 

Durante décadas se han plantado cientos de miles de hectáreas de pinos y eucaliptos, con el apoyo y condescendencia del Ministerio de Agricultura y del extinto (gracias a Dios) ICONA. El negocio de la madera y de la pasta de papel lo explicaba todo. Para muestra: el Jefe del Servicio de Parques y Reservas de ICONA, intentó quitarle importancia a la plantación de eucaliptos en Monfragüe, declarando que se trataba de una zona vulgar, como tantas otras en España... Pero es que este ingeniero era precisamente el presidente de Ibersilva, empresa forestal dedicada a rentabilizar… las plantaciones de eucaliptos.

 

Lo que caracteriza al bosque y matorral mediterráneo son varias circunstancias: especies resistentes al fuego, tanto arbóreas (encinas, alcornoques, quejigos, robles, madroños, etc.), como arbustivas (durillos, cornicabras, majuelos, etc.); falta de uniformidad, es decir, se alternan zonas de bosque densas con áreas de dehesas y pastizales; utilización de estas áreas por fauna silvestre, principalmente venados, jabalíes y otras especies, y ganado vacuno, ovino, porcino y caprino; aprovechamiento de leña y corcho, con rodales sobre todo alrededor de los alcornoques.

 

Por el contrario, las plantaciones de pinos y eucaliptos están en las antípodas del bosque mediterráneo: especies favorecedoras de los incendios; ausencia de sotobosque resistente al fuego, ya que acículas (hojas del pino) y filodios (del eucalipto) evitan su crecimiento y tienen gran facilidad para arder, en el primer caso, por su acumulación (una verdadera alfombra mullida de varios cms), y en el segundo, por su falta de degradación; uniformidad de las plantaciones, sin zonas adehesadas ni de pastos, y además, con árboles muy próximos; prohibición para pastar a cabras, ovejas, vacas y cerdos, así como para extraer leña; a todo ello, proliferación de caminos y pistas, “autopistas” de entrada y salida para los pirómanos.

 

Los pinos, y sobre todo el Pinus pinaster o pino resinero, tienen las piñas (estróbilos femeninos) que son sus estructuras reproductoras, y tienen una cantidad importante de compuestos terpénicos, conocidos por su gran inflamabilidad. Estas piñas tienen resina en su superficie y en su interior, siendo muy inflamables y de muy fácil ignición y, dado su alto contenido energético, su combustión es alta e intensa. Para hacernos una idea, la resina de pino se ha utilizado para la fabricación de antorchas y las piñas, como iniciación de hogueras.

 

Pero las piñas también contienen lignina, que hace que la combustión sea más sostenida y duradera y, al explotar por la temperatura, son lanzadas a muchos metros de distancia, sobrepasando caminos, carreteras y cortafuegos, contribuyendo así a extender el incendio.

 

También los eucaliptos son amigos de los incendios, por razones parecidas a las que se han enumerado para los pinos. Sus falsas hojas, llamadas filodios, tienen un alto contenido en lignina y son ricos en compuestos terpénicos, en especial el eucaliptol, productos muy combustibles. Por otro lado, en un incendio la corteza de los eucaliptos se desprende en tiras que pueden ser transportadas por el viento a decenas de kms, como se ha comprobado en Australia.

 

Por lo tanto, el panorama en el que nos encontramos se puede resumir así: se eliminaron grandes superficies de bosque y matorral mediterráneos, con especies no solo resistentes al fuego, sino retardadoras del mismo; se transformaron montes con vegetación autóctona y especies muy diversas por plantaciones monoespecíficas de pinos o eucaliptos; se redujo la tradicional utilización de los montes por el ganado y los paisanos para favorecer el crecimiento de los plantones; además de todo esto, se llevan registrando desde unos años temperaturas más elevadas de lo normal con un ambiente muy seco que favorece claramente los incendios.

 

Apagar un incendio en plantaciones de pinos o eucaliptos es prácticamente imposible por las razones que se han expuesto de los productos inflamables que contienen y por las temperaturas que se alcanzan, entre 600 y 1.200 ºC, esta cifra especialmente en los pinos resinosos. La actuación se ve obligada a perimetrar y limitar la difusión, pero apagar el foco principal después de 30 minutos es una quimera.

 

Por tanto, búsquense a los verdaderos culpables de que arda España, entre quienes planificaron su política forestal en los últimos 50 años plantando especies solo por su interés económico (que también se ha demostrado, en especial con los eucaliptos, que era una falacia), destrozando nuestros montes y sembrando el germen de los devastadores incendios forestales que padecemos todos los veranos.

 

DATOS Y NO OPINIONES

 

Si hasta ahora hemos dado opiniones, creemos que objetivas, ahora ofrecemos los datos que corroboran lo dicho.

 

Fuente: 'Los incendios forestales en España. Decenio 2006-2015 (último elaborado). Ministerio de Agricultura, pesca y Alimentación. Gobierno de España': Superficie arbolada afectada por especies (pág. 71).

 

Superficie total quemada: 320.277,13 ha. de Pinos (P. halepensis, P. pinaster, P. canariensis, P. sylvestris, P. nigra, P. radiata). P. pinea y otras coníferas): 63,76%.

 

De este porcentaje destacan: Pinus halepensis, con 69.795,26 ha. (21,79%), y Pinus pinaster, con 67.372,53 ha. (21,04%). Eucaliptos (Eucalyptus globulus): 39.005,05 ha. 12,18%.

 

Es decir, solo pinos y eucaliptos suman el 75,94% de las hectáreas quemadas en España entre 2006 y 2015.

 

¿Y las quercíneas? ¿Encinas, alcornoques, robles, quejigos, etc.? Pues un 17,85%. La especie más afectada, la encina, con 19.816,62 ha.

 

Y hablemos de otro tópico típico. Partiendo de la base de que tras el 95% de los incendios forestales está la mano del hombre, ya sea de forma intencionada o negligente, se está asociando la tarea de conservación de hábitats y especies animales y vegetales con los fuegos que asolan nuestros montes.

 

Si esto fuera así, la mayor parte de los incendios se darían en los espacios naturales protegidos, en los que se limitaría el uso de los terrenos para ciertas actividades.

 

Pues los datos demuestran que esto no es así: según el último Anuario de Estadística Forestal, el 40% de la superficie forestal española, unas 11 millones de ha., están adscritas a la Red Natura 2000.

 

En el periodo 2006-2015, el 14,24% de los fuegos producidos en España afectaron a algún área protegida, bien porque el incendio se inició en su interior o por afectación desde el exterior.

 

La superficie forestal que ardió en el decenio mencionado dentro de espacios protegidos fue el 23,75 % del total quemado, por lo que está claro que se quemaron más superficies arboladas fuera que dentro de parques y reservas.

 

Conclusión: En los espacios adscritos a la Red Natura 2000, entre 2006 y 2015 (último registro que existe), hubo menos incendios que en los terrenos que no gozan de protección ambiental.